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LA VERDAD PLÁSTICA DE LUIS CRUZ

Luis Cruz Jiménez expone sus obras cargadas de verdad y honradez. Toda la interesante obra de este pintor se encuentra subordinada a una legitimidad, a una conformidad y aceptación de las leyes físicas y ópticas de todo su entorno, del mundo que le rodea. En un lenguaje entablado entre el artista y lo observado, lo sentido y vivido es materializado y convertido en una expresión artística mediante la forma y el color. Se da en Luis Cruz una perfecta concordancia entre lo que afirma plásticamente y la realidad de las cosas. Esta verdad pictórica se encuentra regida por el criterio de lo puramente objetivo, esta verdad en su fenomenología, es aquí lo opuesto a lo imposible, a lo no razonable. Su análisis, contemplación, observación y razón, se someten a lo que es evidente, es decir, se da en él una inmediata comprensión segurade sí misma y sin temor a error, una certeza de conocimiento en el proceso de análisis de lo observado, un conocimiento empírico que lo lleva a someter los fenómenos contemplados a un estudio, y así poder comprobar lo evidente, la verdad de su mundo.

En estas obras, el concepto de la verdad aparece como una negativa a la mentira o al error. Cuando el artista, a través de sus obras, dialoga con la verdad, debe observarse y analizarse así mismo para no caeren el “fanatismo” de esa verdad, repito. No llegar a una inspiración exaltada y agresiva, aquí, por el contrario se vive una paz, un sosiego, un equilibrio interno, una especie de homeostasia psíquica que procura evitar los cambios y tiende a la estabilidad tanto analítica como emotiva; por eso, esas interesantes obras respiran ese equilibrio, que se nos muestra como un perfecto orden en toda la dicción plástica.​

Estas pinturas y acuarelas se encuentran regentadas por un gran sentido del orden, tanto en su estructura dibujística como colorista, ese “orden biónomo”que según Rothschuh regula la vida, inmanente a todo fenómeno de naturaleza vital, que aquí se nos manifiesta a través de una expresión artística. Cuando este sentido del orden dirige y construye el cuadro, como una consecuencia inmediata, alcanza un concepto calificativo: Lo bonito. La plástica de Luis Cruz es, por eso, lo placentero y agradable.

Observamos una analogía, es decir, una actuacióny ejecución conforme a la razón, un proceso de igualdad y proporcionalidad en todos los elementos que componen la obra; una verdad analógica, honrada y razonada, todo nos conduce a unos resultados muy positivos en cuanto a la contemplación y reproducción. El medio de expresión artística en cuanto a los medios materiales son la espátula y el pincel, manejados con soltura, sobre todo en sus acuarelas, frescas, decididas y precisas. Fiel a una realidad objetiva directa y sincera, en ese análisis de su entorno urbanístico pasado y lleno de recuerdos y acariciadoras nostalgias, perspectivas y rincones sabrosos cargados de un tipismo recoleto y acogedor, de una intimidad tremendamente humana llena de gracia y muy entrañable.

JOSÉ SALGUERO CABRERA

Diario "Córdoba" 17-01-93

 © 2025 Creado por Luis Cruz Jiménez

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